Travis Knight vuelve a la animación con una propuesta que mezcla magia oscura, cuervos inquietantes y un bosque que tiene más capas de las que parece. El puntaje de audiencia en TMDB habla solo: 8.6/10.
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¿Qué tan lejos está dispuesto a ir un estudio de animación antes de que el resultado deje de parecer una película familiar y empiece a sentirse como algo genuinamente singular? Esa pregunta flota sobre Wildwood: El Bosque Salvaje desde el primer fotograma, y la respuesta que da Travis Knight a lo largo de sus 140 minutos —una duración que en animación equivale a una declaración de intenciones— es más ambiciosa de lo que cualquier tráiler podría anticipar.
Knight no es un nombre nuevo en esto. Detrás de Kubo and the Two Strings (2016) y de haber dirigido Bumblebee en live-action, este realizador tiene un historial de apostar por la emoción honesta sobre el espectáculo vacío. Con Wildwood, adapta la novela gráfica de Colin Meloy —el frontman de The Decemberists— y Carson Ellis, y lleva al cine una historia que en su versión impresa ya tenía una textura visual y narrativa muy particular: densa, melancólica, llena de detalles que recompensan la atención.
La premisa arranca con una urgencia casi brutal: el hermano bebé de Prue es secuestrado por una bandada de cuervos comandada por Alexandra, una mujer misteriosa cuya presencia en el relato funciona como la de esas antagonistas clásicas que uno recuerda mucho después de olvidar la trama completa. Carey Mulligan le da voz, y eso ya es una señal de que nadie en esta producción estaba pensando en el mínimo esfuerzo. Junto a ella, el elenco incluye a Peyton Elizabeth Lee como Prue, Jacob Tremblay como su compañero Curtis, y a Mahershala Ali y Angela Bassett en roles que el material promocional mantiene estratégicamente en sombra. Cuatro nombres con estatuillas entre ellos, metidos en una película animada de aventuras. La industria presta atención cuando eso sucede.
Un bosque con capas, no con relleno
Lo que distingue a Wildwood de la mayoría de las propuestas de animación de aventura reciente no es solo su diseño visual —aunque hay que decirlo: la paleta cromática y la forma en que el bosque se construye como un espacio vivo tienen una personalidad visual que se agradece— sino la disposición a tomarse en serio a sus personajes. Prue no es la elegida de ninguna profecía ni la más valiente del colegio. Es una chica que tiene que ir a buscar a su hermano bebé porque nadie más va a hacerlo, y esa urgencia doméstica, casi mundana, ancla la fantasía en algo emocional reconocible. Curtis, por su parte, tiene el arco del compañero que empieza siguiendo y termina siendo imprescindible, pero el guión lo trabaja sin atajos.
La duración de 140 minutos es quizás el punto más discutible de la propuesta. Hay una parte del tercer acto donde el bosque se expande más de lo necesario y la tensión narrativa se afloja un poco antes de retomarse. Pero ese mismo espacio es el que le permite al film construir su mundo con una generosidad que las producciones más calculadas no se permiten. Wildwood confía en que el espectador quiere quedarse, y en buena medida tiene razón: la audiencia en TMDB le da un 8.6/10, una puntuación que no se regala.
Lo que Alexandra hace con cuatro notas
Hay algo en la construcción de Alexandra como antagonista que merece mención aparte. La decisión de no convertirla en un villano unidimensional —de darle una lógica propia que el film desarrolla con cuidado— es lo que separa las películas de animación que se recuerdan de las que se olvidan en la semana. Carey Mulligan trabaja con la voz de una manera que pocas veces se ve en este formato: hay matices, hay silencios que comunican, hay una ambigüedad que el film no resuelve apresuradamente. Si la comparación con las grandes antagonistas del género animado tiene que hacerse, Alexandra se gana su lugar en esa conversación.
No es una película perfecta. Hay decisiones de ritmo que se podrían cuestionar, y hay momentos donde la densidad del material original —construido para leerse en páginas, con tiempo para detenerse— pesa sobre el tempo cinematográfico. Pero Wildwood es, ante todo, una película hecha con criterio y con respeto real por la historia que cuenta, lo cual en 2026 no es un dato menor.
Si alguna vez sentiste que la animación para todas las edades puede dar más de lo que suele darse, Wildwood: El Bosque Salvaje está en Playzy esperando darte la razón.
