Clayface: DC apuesta al terror gótico y puede que le salga bien
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Clayface: DC apuesta al terror gótico y puede que le salga bien

29 de octubre de 20263 min de lectura44 lecturas
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DC se aleja del superhéroe de acción y mete a uno de sus villanos más perturbadores en una película de terror puro. Clayface, con James Watkins en la dirección, promete más pesadilla que blockbuster.

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¿Qué pasa cuando DC deja de intentar ser Marvel y se anima a hacer algo genuinamente raro? Esa es la pregunta que flota sobre Clayface, una de las apuestas más inusuales del nuevo ciclo del universo extendido de DC: una película de terror y suspense ambientada en Ciudad Gótica, sin que Batman sea el protagonista, centrada en una criatura hecha de arcilla mágica que puede ser cualquier persona, cualquier cosa, en cualquier momento. No es la típica historia de origen con traje nuevo. Es, al menos en intención, una película de horror con capas trágicas.

El nombre detrás de la dirección importa más de lo que parece a primera vista. James Watkins no viene del cine de superhéroes: viene del terror. Es el hombre responsable de La Mujer de Negro (2012), aquella película que le devolvió el pulso al horror gótico británico con Daniel Radcliffe, y también dirigió Eden Lake, un thriller de supervivencia que todavía incomoda a quien la ve. Que DC haya elegido a alguien con ese perfil para Clayface no es un accidente: es una declaración de intenciones. Acá no se busca espectáculo de efectos visuales sino atmósfera, tensión y algo que duela un poco.

Una criatura hecha de todas las tragedias posibles

Lo más interesante del personaje en los cómics —y lo que el filme parece querer explorar— es que Clayface no es un solo villano sino un linaje de figuras rotas. Actores caídos en desgracia, científicos que se accidentaron, personas que perdieron su forma y con ella su identidad. Esa multiplicidad es, en sí misma, una metáfora sobre la transformación forzada, sobre perder lo que eras y no saber bien en qué te convertiste. Ciudad Gótica como escenario no es un decorado: es el único lugar donde ese tipo de tragedia tiene sentido urbano y estético.

El reparto que rodea esta propuesta merece atención. Tom Rhys Harries, conocido por su trabajo en White Lines y por construir personajes con una inestabilidad magnética, toma el rol central. A su lado, Naomi Ackie, quien ya demostró en Star Wars: El Ascenso de Skywalker y en Whitney Houston: I Wanna Dance with Somebody que sabe moverse entre géneros sin perder presencia. Eddie Marsan, uno de los actores de carácter más sólidos del cine británico contemporáneo, suma peso dramático casi por el solo hecho de aparecer en pantalla. Max Minghella y David Dencik completan un elenco que, en conjunto, tiene más sustancia actoral que el promedio de las películas del género.

Terror con permiso de Ciudad Gótica

Lo que hace a Clayface un experimento fascinante —y también arriesgado— es la mezcla de géneros que propone: terror, suspense y ciencia ficción al mismo tiempo, con la mitología de Batman como telón de fondo pero no como centro. La criatura acecha, cambia de forma, engaña. Eso es material de horror puro, del que funciona cuando confiás más en la incomodidad psicológica que en el jumpscares fácil. Watkins sabe hacer eso. La duda real es si el estudio le dejó hacerlo sin interferencias.

Con 108 minutos de duración, la película tiene el largo justo para desarrollar su tesis sin inflarse. Y el puntaje de audiencia en TMDB —7.5 sobre 10— sugiere que quienes ya la vieron encontraron algo que funciona, que no se quedó en la promesa. Eso, para una apuesta tan lateral dentro del universo DC, no es poco. El público de superhéroes suele castigar cuando algo se desvía demasiado del molde; que Clayface aguante bien habla de que la desviación valió la pena.

Si te cansaste del formato de origen con montaje motivacional y batalla final en el cielo, Clayface es exactamente el tipo de cosa que pedías sin saber cómo pedirla. Una historia de monstruos con alma trágica, filmada con los reflejos del terror gótico, dentro de un universo que rara vez se permite ese tipo de oscuridad sin ironía. La tenés disponible en Playzy, y es de esas películas que funcionan mejor de noche, con el sonido bien puesto y sin interrupciones.