Amor, Mallorca y una cuenta regresante: lo que 'Sunrise. El último amanecer' dice sin decirlo
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Amor, Mallorca y una cuenta regresante: lo que 'Sunrise. El último amanecer' dice sin decirlo

31 de agosto de 20264 min de lectura19 lecturas
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Maia Reficco, Eva Longoria y un verano en Mallorca que se convierte en carrera contra el tiempo. 'Sunrise. El último amanecer' apuesta fuerte al drama romántico con enfermedad, y casi lo logra.

¿Cuántas veces puede funcionar la fórmula de 'chica enferma conoce chico que le enseña a vivir'? Depende, casi siempre, de si la película tiene algo propio que decirle al género o si simplemente reproduce sus coordenadas con actores nuevos. Sunrise. El último amanecer —título original The Last Sunrise, estrenada en 2026— llega con credenciales interesantes: una adaptación de una novela aclamada, un rodaje en Mallorca que convierte la isla en un personaje más, y un elenco que mezcla caras del cine latinoamericano con nombres de peso internacional. El resultado es una película que funciona mejor de lo que sus antecedentes harían sospechar, aunque no llega a sacudirse del todo el peso de sus influencias.

La protagonista es Ry, una joven con una enfermedad crónica que pasa el verano en Mallorca junto a su madre, interpretada por una Eva Longoria que aparece en un registro más contenido y dramático del que muchos le conocen. Ry es encarnada por Maia Reficco, actriz argentina que viene construyendo una carrera sólida entre proyectos de habla hispana e inglesa, y que acá carga con prácticamente todo el peso emocional del relato. Reficco tiene algo que no es tan común en el género: credibilidad en la fragilidad sin caer en el patetismo. Cuando su personaje decide apostar por vivir el presente a pesar de todo, uno le cree. Eso no es menor.

El amor llega en la figura de Julián, a quien da vida Fernando Lindez, conocido para muchos por su paso por producciones españolas. La química entre ambos es el eje sobre el que gira la película, y en buena medida funciona: hay escenas entre Reficco y Lindez que tienen la temperatura justa, sin subrayados innecesarios. El problema es que el guion a veces los obliga a representar arquetipos más que a habitar personas, y eso se nota especialmente en la segunda mitad, cuando la historia empieza a acumular conflictos.

Cuando Mallorca deja de ser paisaje y pasa a ser metáfora

Una de las decisiones más inteligentes de la directora Carlson Young —que viene del universo del terror indie y aquí da un giro genérico radical— es usar los exteriores de Mallorca no como fondo de postal sino como contraste activo con la condición de Ry. El sol, el mar, la luz mediterránea: todo eso que la protagonista absorbe con urgencia porque sabe que puede ser su último verano. Young tiene ojo para encuadrar esa tensión entre belleza y pérdida, y hay secuencias que visualmente se sostienen solas sin necesidad de diálogo.

Lo que complica el tramo final es la introducción de los secretos familiares, una capa de drama que la película anuncia desde el principio pero que, cuando finalmente se despliega, siente un poco apresurada. La relación entre Ry y su madre —con Longoria aportando más matices de los que el guion le facilita— merecía más espacio. Chloé Sweetlove y Andrés Velencoso completan un reparto de apoyo que cumple sin destacar especialmente, aunque Velencoso tiene una presencia física que la cámara aprovecha bien en sus apariciones.

El género no es el problema; el exceso de trama, sí

Compararla con Bajo la misma estrella o con cualquier otro drama romántico con enfermedad es casi inevitable, y la película no hace demasiado por evitar esa comparación. Pero donde esas referencias funcionaban con economía narrativa —conflicto claro, personajes precisos, emoción que se construye de a poco— Sunrise quiere agregar capas que no siempre tiene tiempo de desarrollar bien. El resultado es una película que emociona en sus momentos más simples y que se enreda cuando intenta ser más compleja.

Con un puntaje de 6.9 en TMDB, la respuesta de la audiencia refleja exactamente eso: una película que la mayoría rescata, que a varios emociona genuinamente, pero que difícilmente convence a quienes llegan con expectativas altas. Es el tipo de film que se ve mejor cuando uno no está midiendo cada decisión narrativa, cuando se deja llevar por Mallorca, por Reficco, por esa urgencia de vivir que el relato transmite con más honestidad que artificio.

Si alguna vez sentiste que un verano podría cambiar todo —o que el tiempo siempre es menos de lo que uno cree— Sunrise. El último amanecer tiene algo para darte. La encontrás en Playzy, lista para esas noches en que querés que una película te mueva algo sin pedirte demasiado a cambio.