Robert Pattinson se convierte en el depredador más famoso de la televisión americana
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Robert Pattinson se convierte en el depredador más famoso de la televisión americana

30 de septiembre de 20264 min de lectura91 lecturas
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Lance Oppenheim lleva a Robert Pattinson a encarnar a Chris Hansen en el momento más tenso y perturbador del reality televisivo de los 2000. 'Primetime' es el thriller sobre la América que se entretuvo cazando monstruos en vivo.

¿Qué pasa cuando el programa de televisión más moralmente turbio de los años 2000 se convierte en el objeto de deseo de un cineasta que ama los márgenes de la realidad? To Catch a Predator fue un fenómeno cultural que nadie sabe muy bien cómo defender y que, sin embargo, todos vieron. La NBC transmitió durante años una fórmula tan simple como perturbadora: adultos que creían ir a encontrarse con menores, cámaras esperándolos y Chris Hansen saliendo de detrás de una pared. En 2026, Lance Oppenheim convierte ese universo en Primetime, una película de suspense y drama que no pregunta si aquello era periodismo o espectáculo, sino algo mucho más incómodo: qué clase de hombre elige ese trabajo y qué le hace hacerlo.

Oppenheim no es un nombre que todo el mundo reconozca todavía, pero es exactamente el tipo de director que debería estar haciendo esta película. Su trabajo documental previo, especialmente Some Kind of Heaven, ya mostraba una fascinación genuina por las construcciones de identidad que el entretenimiento masivo produce y distorsiona. Con Primetime da el salto a la ficción sin perder esa lente oblicua: no estamos ante un biopic de manual ni ante un thriller procedimental al uso, sino ante algo que se siente más cerca de la disección que de la celebración.

El Hansen de Pattinson: sonrisa de presentador, vacío de estrella

Lo más arriesgado y lo más atractivo del proyecto es, sin dudas, la elección de Robert Pattinson para encarnar a Chris Hansen en el momento de máxima exposición del presentador, 2006, cuando To Catch a Predator estaba en su pico de audiencia y de controversia. Pattinson lleva años construyendo una carrera post-Twilight que es básicamente una serie de apuestas contra lo evidente: Good Time, The Lighthouse, The Batman, Mickey 17. Cada elección suya parece diseñada para demostrar que puede habitar personajes que incomodan. Hansen es, en ese sentido, un candidato perfecto: un hombre con la sonrisa correcta, el traje correcto, la voz correcta, que se paró durante años frente a las peores versiones de la humanidad y lo convirtió en entretenimiento prime time. La tensión entre el carisma del presentador y el horror de lo que facilitaba es exactamente el tipo de contradicción en la que Pattinson prospera.

A su lado, Skyler Gisondo aporta una energía complementaria que ya demostró en proyectos como Santa Clarita Diet y The Eyes of Tammy Faye: tiene la capacidad de sostener escenas sin comerse el espacio, lo que en una película donde la dinámica de poder es central resulta imprescindible. Merritt Wever, una de las actrices de carácter más sólidas del cine independiente norteamericano, suma la clase de presencia que ancla los momentos en que el relato amenaza con volverse puro estilo. Y la aparición de Phoebe Bridgers en el reparto es la nota más inesperada: la cantante y compositora tiene un historial breve pero efectivo frente a cámara, y en una película sobre la televisión como performance constante, su incorporación tiene una lógica casi conceptual.

Lo que el entretenimiento en vivo no puede esconder

Lo que Primetime parece querer explorar no es tanto si Hansen era un héroe o un oportunista, sino qué significa hacer historia en televisión cuando esa historia se fabrica en tiempo real con vidas reales. La duración de 110 minutos sugiere una película que no se regodea, que no necesita explicar demasiado. El tono de suspense no viene de si los depredadores van a caer o no, sino de observar el mecanismo que los atrapa y preguntarse quién está realmente atrapado en él.

El puntaje de 7.0 en TMDB, todavía en construcción dado su estreno en 2026, refleja el tipo de recepción dividida que suelen generar las películas que no dan respuestas cómodas: hay quienes quieren que el cine tome partido con claridad, y hay quienes valoran exactamente que no lo haga. Primetime parece pertenecer a esa segunda categoría, la de los filmes que te dejan incómodo en el buen sentido, el que hace que sigas pensando en la última escena dos horas después de que terminó.

Si alguna vez te enganchaste aunque sea diez minutos a To Catch a Predator y después te preguntaste qué estabas haciendo, Primetime es la película que te debe ese momento de honestidad. La encontrás en Playzy.