Madrid como cementerio: la apuesta zombie que viene desde las Canarias
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Madrid como cementerio: la apuesta zombie que viene desde las Canarias

01 de noviembre de 20264 min de lectura0 lecturas
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Una misión suicida a una Madrid devastada por el virus TSJ, un infiltrado con agenda propia y las Islas Canarias como último rincón de Europa. 'Apocalipsis Z: Nuevo mundo' llega en 2026 con todo lo necesario para ser el survival horror en español que el género pedía.

¿Cuándo fue la última vez que el cine de terror en español te dejó con la sensación de que el apocalipsis podía tener acento propio? Hay algo perturbador y a la vez fascinante en ver ciudades reconocibles convertidas en escenarios de colapso total, y 'Apocalipsis Z: Nuevo mundo' apuesta exactamente a eso: Madrid vaciada, infectada y hostil, filmada no como telón de fondo genérico sino como protagonista muda de una catástrofe que ya no tiene marcha atrás.

Estrenada en 2026 y dirigida por Carles Torrens —el cineasta catalán que ya había demostrado pulso para el género con 'Pet' (2016)—, esta película llega como continuación del universo 'Apocalipsis Z', adaptación de la exitosa saga literaria de Manel Loureiro. Torrens tiene experiencia navegando las tensiones psicológicas del terror, y acá la traslada a una escala mayor: una misión de abastecimiento que sale desde las Canarias, el último refugio organizado de Europa, rumbo a una capital continental abandonada al virus TSJ. El resultado es un survival de 96 minutos que combina acción física, suspense de trinchera y una pregunta moral que no se resuelve fácil.

El gran engranaje narrativo de la película es Roberto, interpretado por Carlos Alcaide, un personaje que se une al grupo con intenciones que el espectador intuye torcidas desde el primer momento. Esa ambigüedad es el corazón del relato: en un mundo donde los infectados son la amenaza visible, el peligro invisible siempre viene de adentro. Junto a él, José María Yázpik, Julia Martínez, Mónica López y Tamara Casellas completan un elenco que funciona como conjunto más que como desfile de protagonistas individuales, algo infrecuente en el género y que Torrens maneja con inteligencia.

Cuando el dilema moral pesa más que los infectados

Lo que distingue a 'Apocalipsis Z: Nuevo mundo' de la producción zombie promedio no es su recuento de muertos ni el diseño de sus criaturas, sino la pregunta que instala y se niega a soltar: ¿hasta dónde llegás cuando la supervivencia propia entra en conflicto con lo que queda de humanidad colectiva? No es una pregunta nueva en el género —'The Walking Dead' la convirtió en serie de televisión durante más de una década—, pero sí importa cómo se formula en cada historia concreta. Acá, con personajes atrapados entre lealtades divididas y un traidor funcional en el grupo, la tensión no depende solo de cuántos infectados aparezcan en el plano, sino de quién va a traicionar a quién primero.

El puntaje de audiencia en TMDB, que ronda el 6.1 sobre 10, sugiere una recepción tibia pero no hostil: el tipo de número que obtienen las películas que cumplen sin defraudar, que entretienen con criterio pero no terminan de romper el techo. Para los fans de la saga literaria original puede haber una vara alta de comparación; para los que llegan sin contexto, la película es suficientemente autónoma como para no perderse. Torrens no hace concesiones pedagógicas, asume que el espectador puede seguir el ritmo, y eso siempre es una señal de respeto.

Madrid como escenario de lo irrecuperable

Hay una decisión de producción que merece atención aparte: usar Madrid —o la idea de Madrid— como locación central del tercer acto de la civilización europea. Es un gesto que funciona a varios niveles simultáneamente. Para el espectador de habla hispana en cualquier rincón del mundo, ver una ciudad hispanohablante en el rol que Hollywood le reserva siempre a Nueva York o Londres tiene algo de reivindicación geográfica. Y para la historia misma, una capital arrasada es más elocuente que un campo genérico: dice algo sobre lo que se perdió, sobre la escala del colapso, sobre por qué vale la pena arriesgar la vida para buscar suministros en sus ruinas.

La duración de 96 minutos juega a favor: Torrens no se permite el lujo de la digresión ni de los subplots decorativos. Cada escena empuja hacia adelante, cada personaje tiene una función en el tablero, y el tercer acto llega sin que el espectador sienta que lo estiraron para justificar el metraje. En un género donde el ritmo puede matar todo lo demás, eso es casi tanto mérito como el guion mismo.

'Apocalipsis Z: Nuevo mundo' no reinventa el zombie movie ni pretende hacerlo. Pero es cine de género bien ejecutado, con un dilema moral genuino en el centro, un reparto que trabaja como equipo y la firma de un director que sabe dónde poner la cámara cuando el miedo tiene que entrar por los ojos. Si el apocalipsis tiene que sonar en español, está disponible en Playzy para que lo compruebes vos mismo.