Adria Arjona contra máquinas asesinas: Adam Wingard apuesta fuerte al cine de acción puro
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Adria Arjona contra máquinas asesinas: Adam Wingard apuesta fuerte al cine de acción puro

06 de octubre de 20264 min de lectura134 lecturas
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Una madre ex militar, un escuadrón de máquinas letales y 92 minutos sin pausas: así llega 'Aniquilación', lo nuevo de Adam Wingard con Adria Arjona al frente.

Hay una pregunta que define buena parte del cine de acción moderno: ¿alcanza con una premisa sólida y una protagonista carismática para sostener una película entera? Adam Wingard, el director que ya probó que sabe moverse entre el terror de género y el espectáculo de gran escala con You're Next, The Guest y las entregas de Godzilla vs. Kong, vuelve en 2026 con Aniquilación (Onslaught en su título original) para intentar responder esa pregunta desde un lugar más íntimo y de menor presupuesto que sus últimas apuestas. El resultado es una película que sabe exactamente lo que quiere ser, aunque no siempre logra todo lo que promete.

La historia sigue a una ex francotiradora del ejército que tiene que usar cada habilidad que aprendió en combate para proteger a su hija de un escuadrón de máquinas asesinas que escapó de una base militar secreta, mientras un grupo de mercenarios intenta contener la situación por las malas. Es Terminator mezclado con Commando y con un toque de thriller de supervivencia doméstica, pero contado en 92 minutos que no se dan el lujo de respirar demasiado. Wingard conoce bien ese ritmo: sus mejores trabajos siempre tuvieron esa tensión de película de bajo presupuesto que se estira hasta explotar.

Adria Arjona carga con el peso completo del film y lo hace con una presencia física y emocional que convence. La actriz, que venía de mostrarse en proyectos bien distintos como Morbius y Andor, encuentra acá un rol que le permite combinar fragilidad y brutalidad en la misma escena. Su personaje no es una superheroína: es alguien que sabe lo que hace, que está asustada, y que actúa igual. Esa textura es lo que diferencia a Aniquilación de una película de acción intercambiable. A su lado aparece Dan Stevens, actor que Wingard ya usó de manera memorable en The Guest, y esa elección no parece casual: hay una conversación implícita entre ambas películas que los fans del director van a notar.

Cuando las máquinas no son metáfora sino amenaza real

Lo interesante de la propuesta es que Aniquilación no intenta hacer filosofía con sus robots asesinos. No hay reflexión sobre la inteligencia artificial ni sobre los peligros del complejo militar-industrial. Las máquinas son exactamente lo que parecen: una amenaza concreta, mecánica, implacable. En ese sentido, la película se acerca más al cine de terror puro que al thriller de ciencia ficción, y Wingard sabe trabajar ese registro. Los momentos de mayor tensión funcionan porque respetan las reglas que el film mismo establece: las máquinas tienen limitaciones, la protagonista las descubre, y el duelo se vuelve casi coreográfico.

El elenco de soporte completa el cuadro con figuras que aportan distintas capas de tono. Reginald VelJohnson, recordado por generaciones enteras gracias a Die Hard, y Michael Biehn, que tiene en su currículum nada menos que Terminator y Aliens, son nombres que en este contexto funcionan como guiños cinéfilos más que como casting casual. Eric Wareheim, conocido principalmente por el humor absurdo, aparece en un registro diferente al habitual y genera una presencia que descoloca de manera interesante.

Lo que el puntaje no termina de contar

Con un 5.9 en TMDB, Aniquilación llega a las plataformas con esa etiqueta incómoda de película que dividió a la audiencia sin generar un debate demasiado apasionado. Pero ese número esconde algo: hay una diferencia importante entre una película que falla en sus ambiciones y una que cumple exactamente lo que propone sin aspirar a más. Este film pertenece más a la segunda categoría. No es la obra más personal de Wingard ni la actuación más exigente de Arjona, pero es un trabajo honesto dentro de un género que raramente recibe ese calificativo.

Lo que sí puede frustrar a cierto espectador es la sensación de que el material podría haber ido más lejos. Hay momentos en que la película se conforma con resolver una situación de manera eficiente cuando podría haberla llevado a un lugar más arriesgado. El guion cumple, el ritmo cumple, la dirección cumple. Pero el cine de acción que realmente perdura suele tener al menos una escena que rompe sus propias reglas, y Aniquilación juega un poco demasiado a la segura para llegar ahí.

Aun así, para una tarde en la que lo que se busca es adrenalina bien ejecutada, una protagonista que valga la pena seguir y referencias al mejor cine de acción de los ochenta sin nostalgia impostada, Aniquilación tiene todo lo necesario. La encontrás en Playzy para verla cuando quieras.