Guy Ritchie lleva su universo criminal al formato serie y el resultado es tan estiloso como adictivo. 'The Gentlemen' es la dosis de ingenio y caos que la televisión necesitaba.
¿Qué pasa cuando un aristócrata inglés hereda una mansión y descubre que el sótano —o mejor dicho, el subsuelo entero de su finca— viene con inquilinos que cultivan marihuana y no piensan irse? La respuesta, en manos de Guy Ritchie, no es un thriller sobrio de crimen organizado sino una comedia criminal de alto voltaje que huele a whisky escocés, suena a banda de brit-pop y te arrastra al sillón durante 16 episodios sin que te des cuenta. The Gentlemen, la serie de 2024, es el regreso que los fanáticos del director de Lock, Stock and Two Smoking Barrels y Snatch estaban esperando sin saber que lo necesitaban.
Ritchie ya había explorado este universo en su película homónima de 2019 —con Matthew McConaughey y Charlie Hunnam— pero la serie no es una secuela ni un spin-off directo: es una reimaginación que toma el mismo ADN y lo expande en un lienzo más ancho. El formato largo le sienta sorprendentemente bien a su estilo: ese montaje sincopado, los diálogos que parecen duelos de esgrima verbal, los personajes secundarios que roban escenas enteras. Todo eso gana espacio para respirar, para desarrollarse, para volverse más rico sin perder ni un gramo de energía.
Theo James carga una serie entera en los hombros y lo hace con pasmosa elegancia
El corazón del asunto es Eddie Horniman, interpretado por Theo James, un ex militar que hereda el ducado familiar y se encuentra de golpe navegando entre bandas criminales, negociaciones imposibles y la presión de mantener en pie una institución que se cae a pedazos por dentro. James era conocido principalmente por la saga Divergente y algunos trabajos televisivos, pero acá da un salto de categoría notable: tiene la presencia física de un galán clásico y la comedida ironía de alguien que sabe exactamente qué tan ridícula es la situación en la que está metido. Es ese equilibrio lo que hace funcionar al personaje: nunca es torpe, nunca es invencible, siempre es creíble.
A su lado, Kaya Scodelario —que viene de la saga Maze Runner y de Skins, donde ya mostraba que podía manejar personajes de aristas complicadas— interpreta a Susie Glass, la hija del capo criminal que opera desde la finca Horniman. La química entre ambos es uno de los motores de la serie: no es romance barato sino tensión táctica, dos personas inteligentes que se miden constantemente. Daniel Ings aporta el alivio cómico sin caer en el payaso, y Vinnie Jones —que tiene historia propia en el universo Ritchie desde Lock, Stock— hace exactamente lo que se espera de él y eso, en este contexto, es suficiente. Joely Richardson completa un elenco que nunca parece relleno: cada personaje tiene peso dramático propio.
Crimen con corbata: por qué este tono específico es tan difícil de imitar
Lo que distingue a The Gentlemen de la marea de series de crimen que pueblan el streaming es su tono. Ritchie no está interesado en el realismo sucio ni en la oscuridad moral que caracteriza a series como The Wire o Ozark. Su mundo es estilizado, casi de cómic, con una paleta visual que parece diseñada para que cada fotograma pueda ser un afiche. Eso puede irritar a quienes buscan profundidad psicológica descarnada, pero para quienes disfrutan del crimen como espectáculo —como juego de ingenio más que como drama existencial— la propuesta es irresistible.
La serie tiene un puntaje de 7.8 sobre 10 en TMDB, que refleja bien su posición: no es una obra que redefinirá el género, pero es televisión ejecutada con una habilidad y una confianza que se nota en cada episodio. Ritchie dirige con la soltura de alguien que lleva décadas pensando en este tipo de historias, y eso se siente. Los giros de guion son genuinamente sorpresivos, los chistes aterrizan, el ritmo no decae. Para una primera temporada extendida en formato serie, eso es un logro que no debe subestimarse.
El mundo de la aristocracia inglesa como fachada de algo turbio y la tensión entre clases que se necesitan y se desprecian mutuamente son el combustible dramático real debajo del entretenimiento de superficie. Ritchie nunca se pone solemne al respecto —ese no es su estilo— pero la crítica social está ahí, disfrazada de diálogo ingenioso y situaciones absurdas llevadas al límite con perfecta cara de póker.
Si todavía no viste The Gentlemen, la tenés esperando en Playzy: ponela, dale un episodio, y después nos contás cuándo paraste.
