La Resident Evil que nadie esperaba: Zach Cregger reinventa la saga desde cero
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La Resident Evil que nadie esperaba: Zach Cregger reinventa la saga desde cero

12 de septiembre de 20264 min de lectura17 lecturas
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El director de 'Barbarian' toma las riendas de la franquicia más difícil del cine de terror y apuesta por un enfoque minimalista con un mensajero médico como protagonista. ¿Puede funcionar?

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¿Cuántas veces puede caer y levantarse una franquicia de videojuego antes de que el público pierda la fe por completo? Resident Evil ya tuvo su ciclo con las seis películas de Paul W.S. Anderson, protagonizadas por Milla Jovovich, que arrancaron en 2002 y se estiraron hasta 2016 con resultados cada vez más extravagantes. Luego vino el reboot de 2021 dirigido por Johannes Roberts —más fiel al material original, más oscura— que tampoco terminó de cuajar como para sostener una saga. Y ahora, en 2026, Capcom y Sony intentan de nuevo. Esta vez con alguien que, sobre el papel, parece la elección más interesante de todas.

Zach Cregger llegó al radar del terror con Barbarian (2022), una película que supo engañar al espectador en tiempo real, reescribiendo sus propias reglas a mitad de camino sin perder coherencia. Esa capacidad para construir tensión desde lo cotidiano, para hacer que un departamento de alquiler en Detroit se convierta en algo genuinamente aterrador, es exactamente lo que Resident Evil necesita recuperar: el miedo de a pie, el que no depende de un arsenal de efectos especiales sino de saber dónde poner la cámara y cuándo no mostrar nada. Que Cregger esté al frente de esta reinvención es, por sí solo, una razón para prestarle atención.

Lo que propone esta versión es un giro llamativo en la premisa central. Nada de agentes de élite, nada de corporaciones con laboratorios futuristas presentados desde adentro. El protagonista es Bryan, un mensajero médico —alguien que reparte, que circula, que está en los márgenes— interpretado por Austin Abrams, actor que viene de construir una carrera en proyectos de tono contenido como Euphoria y Paper Towns. Ponerlo en el centro de un caos de supervivencia sin los recursos ni el entrenamiento de un héroe de acción tradicional es una decisión que, si está bien ejecutada, puede devolver a la saga algo que perdió hace años: la vulnerabilidad real del personaje.

Un elenco que apuesta por lo inesperado

El reparto que acompaña a Abrams también dice mucho de la dirección que tomó Cregger. Paul Walter Hauser, que tiene un don especial para habitar personajes que se mueven entre lo ridículo y lo amenazante —su trabajo en BlackKklansman y Richard Jewell lo demuestra—, aparece en un rol que todavía no está del todo claro pero que promete textura. Kali Reis, boxeadora profesional reconvertida en actriz que impresionó en True Detective: Noche polar, aporta una presencia física distinta a la que suele poblar este tipo de producciones. Y Zach Cherry, especialista en personajes nerviosos y reactivos que funcionan como espejo cómico del caos, completa un grupo que suena más a película de autor de género que a blockbuster de franquicia.

La duración de 91 minutos también es una señal. En un momento en que las películas de acción y terror tienden a inflarse hasta las dos horas para justificar su presupuesto, optar por menos de hora y media sugiere que Cregger no tiene intención de estirar nada: entrar, sostener el ritmo, salir. Es la lógica de Barbarian, que con apenas 100 minutos no desperdició ni uno. Si trasladó esa disciplina narrativa al universo de Resident Evil, el resultado podría ser la versión más austera y efectiva que la saga haya tenido en el cine.

Lo que todavía está en juego

El mayor riesgo no es la propuesta en sí, sino la expectativa partida en dos que rodea a cualquier adaptación de esta franquicia. Los fans del videojuego van a buscar referencias, lore, criaturas reconocibles, la tensión específica de Raccoon City o de la mansión Spencer. Los que llegan sin ese bagaje van a necesitar que la película funcione como experiencia autónoma de terror y acción. Cregger dijo en su momento que esta es una "reinvención totalmente nueva", lo que en la práctica significa que probablemente no haya continuidad directa con ninguna versión anterior, y que los guiños al material fuente van a existir pero sin depender de ellos para que el relato tenga sentido. Es la apuesta más honesta que podía hacerse, aunque también la más difícil de ejecutar.

Sin puntaje de audiencia disponible todavía —el estreno es de 2026 y la película sigue siendo una incógnita en muchos sentidos—, lo que queda es el crédito ganado por su director y la curiosidad genuina que despierta ver una franquicia tan manoseada en manos de alguien con algo real que decir sobre el terror. Si te quedaste con ganas de revisitar el género o de darle una nueva oportunidad a Resident Evil después de tantos tropiezos, esta versión llega a Playzy lista para sorprenderte —o para decepcionar con estilo, que también es una forma de ser memorable.