La directora de 'I Saw the TV Glow' toma una franquicia de terror de bajo presupuesto y la convierte en una espiral de deseo, miedo y delirio. Con Gillian Anderson y Hannah Einbinder, 'Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma' es la película de terror más rara del año.
¿Qué pasa cuando la persona menos indicada para revivir una franquicia muerta es, en realidad, la única que puede entenderla de verdad? Esa pregunta está en el corazón de Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma (Teenage Sex and Death at Camp Miasma, 2026), la nueva película de Jane Schoenbrun, y si venís de ver I Saw the TV Glow sabés que en sus manos esa pregunta nunca va a tener una respuesta cómoda. Schoenbrun no hace cine para tranquilizarte. Lo hace para desestabilizarte de maneras que tardan días en asentarse.
La premisa es, en apariencia, una comedia de terror con meta-humor incorporado: la franquicia slasher Camp Miasma, degradada tras años de secuelas cutres y un fandom en declive, le es entregada a una joven directora entusiasta para que la resucite. Cuando ella va a buscar a la estrella de la película original —una actriz que ahora vive recluida y envuelta en misterio— las dos caen en una espiral que mezcla sangre, deseo, miedo y delirio en proporciones que el guión no siempre anuncia de antemano. Es Misery pasada por el filtro del cine de género queer, o algo así. O no. Con Schoenbrun, las comparaciones siempre se quedan cortas a mitad de camino.
Una Gillian Anderson que finalmente tiene material a la altura de su rareza
El casting es uno de los grandes aciertos. Hannah Einbinder, conocida por Hacks, trae una energía nerviosa y autoconsciente perfecta para una directora joven que no sabe bien si está rescatando una franquicia o siendo absorbida por ella. Gillian Anderson, por su parte, lleva décadas jugando con imágenes de frialdad, misterio y autoridad, y acá Schoenbrun la usa con una precisión casi cruel: la actriz recluida que interpreta tiene exactamente el peso icónico que la trama necesita para que todo lo que viene después funcione como amenaza y como seducción al mismo tiempo. Es un rol que le sienta como un guante porque exige que el espectador nunca termine de decidir si le tiene miedo o si la desea, si la admira o si la compadece.
Amanda Fix, Arthur Conti y Eva Victor completan un elenco que parece elegido para que nadie ocupe demasiado espacio sin tener algo concreto que hacer. No hay relleno decorativo acá: cada presencia suma textura al universo que Schoenbrun construye.
El slasher como espejo roto
Lo que hace la película con el género slasher no es parodiarlo ni homenagearlo de forma nostálgica. Schoenbrun toma la estructura —el campamento, el asesino, la chica final, el fandom heredado— y la usa como andamiaje para explorar algo más incómodo: la relación entre quienes hacen el cine de género y quienes son consumidos por él, entre la herencia cultural de un ícono y el costo personal de ser ese ícono. El tono oscila entre la comedia oscura, el romance turbio y el terror psicológico con una soltura que en manos menos hábiles sería caos, pero que acá se siente como una decisión estética sostenida.
Con 106 minutos, la película no se apresura ni se demora: tiene el ritmo de algo que sabe exactamente cuándo necesita hacerte reír para que el golpe siguiente duela más. El puntaje de audiencia en TMDB (6.4/10 al momento del estreno) refleja lo que le pasa a casi todo el cine de Schoenbrun: genera divisiones fuertes, porque no está diseñado para gustarle a todos por igual. Hay quienes van a encontrarla brillante y perturbadora; hay quienes van a sentir que se les escapa. Esa tensión no es un defecto de la película, es su combustible.
Lo que es difícil de negar es que Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma hace algo que el cine de terror mainstream rara vez se anima a intentar: tratar al género como un lugar donde también se procesa identidad, deseo y miedo real, no solo sustos cronometrados. Si ya te enganchó I Saw the TV Glow, esta es la confirmación de que Schoenbrun está construyendo una filmografía con una voz propia e inconfundible. Y si todavía no la conocés, este es un punto de entrada tan bueno como cualquier otro, aunque no el más sencillo.
La tenés disponible en Playzy, y es exactamente el tipo de película que se disfruta mejor sabiendo lo menos posible antes de entrar.
