Juegos infantiles, deuda impagable y una crítica social que conectó en todo el mundo al mismo tiempo.
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Squid Game usa un truco narrativo simple pero efectivo: juegos infantiles que todos reconocemos (luz roja luz verde, la cuerda, las canicas) convertidos en trampas mortales. Esa familiaridad es justamente lo que la hace tan perturbadora — el horror está en lo cotidiano, no en lo fantástico.
Reseña crítica: más allá del gore y la tensión de cada juego, lo que sostiene la serie es la crítica social explícita a la deuda y la desigualdad económica en Corea del Sur, un tema que resonó globalmente porque el problema no es exclusivo de ningún país. El personaje de Sang-woo, el amigo de infancia del protagonista, es de los mejor escritos: nunca es del todo villano ni del todo víctima.
Curiosidad: los mamelucos verdes con números que usan los participantes se agotaron en tiendas de disfraces de medio mundo para Halloween el año del estreno, y varias marcas de ropa deportiva reportaron un salto en ventas de zapatillas blancas similares a las de la serie.
Disponible completa en Playzy, con toda la temporada lista para maratonear.
