Lizzie Borden no era un monstruo: era una mujer victoriana sin salida
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Lizzie Borden no era un monstruo: era una mujer victoriana sin salida

18 de septiembre de 20264 min de lectura23 lecturas
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La nueva entrega de la antología Monster llega con Ella Beatty, Vicky Krieps y Sarah Paulson para reabrir el caso más perturbador del siglo XIX. Y esta vez, el hacha tiene contexto.

¿Cuántas veces tiene que matar alguien para que la historia se pregunte por qué lo hizo? En 1892, Lizzie Borden tomó un hacha y le dio fin a la vida de sus padres en Fall River, Massachusetts. Fue absuelta por un jurado, pero condenada para siempre por la cultura popular, convertida en rima de terror para niños y en sinónimo de femineidad perturbada. Más de un siglo después, Monster: The Lizzie Borden Story propone algo que la mayoría de las versiones anteriores evitó con cuidado: entender el hogar victoriano que la produjo antes de juzgar el hacha que empuñó.

La serie llega en 2026 como tercera entrega de la antología Monster, el proyecto que Ryan Murphy y Ian Brennan construyeron primero alrededor de Jeffrey Dahmer y luego de los hermanos Menéndez. Pero esta temporada es la primera que pone a una mujer en el centro, y eso cambia sustancialmente el registro. Brennan, que aquí asume la dirección, ya demostró con las entregas anteriores que el formato le permite algo que el cine difícilmente logra en dos horas: acumular presión psicológica episodio a episodio, hasta que lo que parece un crimen se convierte en la única puerta disponible en una habitación sin ventanas.

El elenco que convierte el drama histórico en algo físico y urgente

El peso de la temporada recae sobre Ella Beatty, que interpreta a Lizzie con una contención que resulta más inquietante que cualquier explosión de violencia. No es una actuación de época decorativa: Beatty construye a una mujer que observa, que acumula, que espera, y esa lentitud interna hace que los momentos de quiebre sean genuinamente perturbadores. A su lado, Vicky Krieps —que ya probó que sabe moverse en atmósferas asfixiantes con El hilo invisible— y Rebecca Hall componen un entorno femenino que no es de ninguna manera solidario ni cómodo. La crueldad doméstica en esta serie no tiene un solo rostro.

Charlie Hunnam aparece como Andrew Borden, el padre, y hace algo inteligente: no lo convierte en un monstruo de cartoon. Lo construye como un hombre de época absolutamente convencido de su propia autoridad, lo cual es bastante más aterrador. Y luego está Sarah Paulson, que en la antología Monster funciona casi como un hilo conductor del universo: su presencia sola alcanza para señalar que la serie va en serio, que no es un true crime de consumo rápido sino algo con pretensiones narrativas reales.

Lo que Monster: The Lizzie Borden Story hace con más eficacia es situar el crimen dentro de una estructura: la casa victoriana como institución de control, el cuerpo femenino como propiedad, la herencia como herramienta de sometimiento. La sinopsis oficial habla de un hogar marcado por la crueldad, y la serie no escatima en mostrarlo. Pero tampoco cae en la trampa de volver a Lizzie una heroína feminista de manual. El retrato es mucho más incómodo que eso: una mujer que hace algo brutal, por razones que el espectador puede entender sin necesariamente celebrar.

Por qué esta historia sigue siendo imposible de cerrar

El caso Borden tiene algo que lo distingue de otros crímenes famosos del siglo XIX: nunca se resolvió del todo. La absolución judicial no clausuró la historia sino que la abrió. Lizzie vivió hasta 1927, en la misma ciudad donde cometió el crimen, con el estigma pegado a su nombre para siempre. Esa ambigüedad es oro para una producción que trabaja bien con los grises, y Monster la aprovecha sin apresurarse a dar respuestas que el caso histórico tampoco dio.

Con 8 episodios y un puntaje de audiencia de 7.9 en TMDB —número que para una antología de este tipo, dirigida a un público que ya conoce el caso y llega con expectativas formadas, habla de una recepción genuinamente positiva—, la temporada se instala como probablemente la más ambiciosa del proyecto hasta ahora. El true crime televisivo lleva años en el mercado y el riesgo de fatiga es real, pero cuando el formato encuentra el material adecuado y el elenco correcto, todavía puede producir algo que se queda dando vueltas mucho después del último episodio.

Si el nombre de Lizzie Borden te suena de alguna rima de infancia o de alguna referencia cultural que nunca terminaste de entender, esta es exactamente la serie que cierra ese ciclo. Y si ya sabés la historia, la excusa para verla es Ella Beatty, Vicky Krieps y Sarah Paulson compartiendo pantalla en una casa que asfixia desde el primer plano. Monster: The Lizzie Borden Story está en Playzy, y los ocho episodios se dejan ver de una forma que hace que la maratón no sea una elección sino una consecuencia.